lunes, 1 de febrero de 2016

100 razones para no estudiar periodismo que agradecerás en el futuro


Hay un momento en la vida de todo alcoholescente, adolescente en que tiene que pensar en su futuro... hay que escoger qué estudiar y no hay dónde esconderse, que nadie quiere tener un Nini en el álbum de la familia.  

Los más afortunados (cualquiera que haya pisado más de un año una institución educativa a nivel medio superior), habrán salido de la horrorosa clase de Orientación Vocacional tres veces más confundido que cuando tenían, digamos, entre ocho y diez.

“¿Qué quieres ser de grande?” es una inocente pregunta que se suele hacer a los niños y que sutilmente esconde una navaja afilada a largo plazo, porque en su momento uno responde con seguridad infinita la profesión idónea para ESE momento de su vida.

Entonces uno desea ser astronauta Jedi surca-galaxias, doctora sana-corazones, poderosa policía incorruptible y algunos quisieran crecer sólo para volverse Spiderman y quién sabe qué otras cosas increíbles y poco mundanas.

Pasan los años y llega el triste momento en que tienes que lidiar con un mundo que no comprendes, una escuela que la mayor de las veces es un fastidio y para acabar de torcer la historia, empiezas a ser víctima de tus hormonas: tienes 16 años y es momento de elegir carrera.



Nene, no Nini, por favor.

Voy a contar mi historia porque es la primera que tengo a la mano y porque no me apetece contar la de alguien más (y por que el blog es mío, pues qué). Cuando era niña quería ser de todo: científica, veterinaria, chef, médico, astronauta, presidente, paleontóloga, policía, modelo de pasarela y claro, por qué no... reportera y/o escritora (desde entonces ya ponía las dos cosas en la misma categoría, vayan ustedes a saber por qué).

Cuando llegué a la tremebunda edad de los dieciséis, momento previo en que en las preparatorias de la UNAM te exigen que elijas sí o sí un área de especialización, probé con una treintena de exámenes de orientación vocacional y por supuesto, también me fui de practicante en las áreas que me podría aplicar con mayor pericia.


Y, por desgracia, no: tenía dieciséis, una vida caótica de adolescente y los demonios de mi vocación no tocaron a mi puerta.


Escogí estudiar periodismo porque en ese momento supuse que era muy buena escribiendo, investigando y sacándole verdades a la gente; pero sobre todo porque con esas habilidades era la mejor opción para no morirme de hambre cuando ya no tuviera $ubsidio familiar.

Entré a la universidad cuando apenas cumplí los dieciocho y a la entrada de mi apestosa facultad, había un letrero que sólo yo veía y que decía, palabras más, palabras menos: “Felicidades, ya eres adulto y te chingas, ya no hay vuelta atrás”.

En cuarto semestre y ya con dos años de experiencia laboral supe que había errado el camino, pero como decía el letrero invisible (que sólo mi sicosis veía), había que terminar. Quienes me conocen saben que abandoné un año a mi UNAM para probar suerte en otra escuela y regresé para desacomodar el desorden.

Hoy, con diez años de experiencia en medios de comunicación, un montón de historias en mis archivos  y la penosa noticia de que el20 por ciento de los chavos en la región son Ninis, sólo les puedo venir a decirles (a ustedes, mocosos sin rumbo), por qué, en definitiva, NO deberían de estudiar periodismo si no quieren acabar locos, exhaustos y ensimismados.


1.     No necesitas estudiar periodismo para ser periodista. Estudia otra cosa.
2.     No vas a obtener dinero de esto.
3.     ¿Crees que te desvelaste en la escuela? Te voy a contar la historia de mis ojeras.
4.     Aunque se haya profesionalizado, el periodismo sigue siendo un oficio.
5.     Contar historias es de juglares o de necios.
6.     Puedes tener oficina y un jefe, pero jamás serás Godínez.
7.     No hay respeto para quien busca historias no contadas.
8.     ¿Ves esa explosión?
9.     ¿Ya viste que todos corren en sentido contrario?
10. ¿Qué es lo que te hace correr en sentido opuesto a la supervivencia?
11. ¿Contar la historia de la explosión? Suerte y un poco de sábila.
12. Apple no te va a regalar un iPhone, por cierto.
13. Contarás las historias más maravillosas del mundo.
14. La dieta del periodista es comer rápido y comer cuando se pueda.
15. La quincena es tu segundo bien más preciado.
16. Tu bien más preciado es tu capacidad de contar historias.
17. No eres Creelman entrevistando a Díaz. Necesitas una grabadora o una cámara.
18. Tu mejor amigo será una grabadora, un realizador, un camarógrafo o un fotógrafo.
19. Necesitas leer cien páginas para escribir apenas una. Si note gusta leer, huye de una buena vez.
20. Te mintieron: en esta carrera NECESITAS estudiar matemáticas.
21. No te la vas a pasar de cocktail en cocktail.
22. Conocerás a gente muy importante y ellos te olvidarán al segundo siguiente.
23. El dinero es el bien más escaso.
24. Tu primer enemigo es el policía que no te deja pasar al lugar.
25. El medio no es el mensaje, pero cuando tienes el medio, las cosas cambian.
26. Hablarás con personas que te coagularán la sangre de inmediato.
27. Se necesita tener paciencia, por desgracia.
28. ¿Crees que no importa tu apariencia? Hasta los criminales tienen códigos.
29. No hay reportero sin suerte.
30. Matarás a quien sea por las ocho columnas.
31. Si no sabes que son ocho columnas no sigas leyendo.
32. Tu nombre en ocho hace que valga la pena los puntos anteriores.
33. Mañana siempre es hoy.
34. Hoy es un concepto tan relativo como el tiempo.
35. Tu nota ya se le ocurrió a alguien más.
36. El día es tu noche y viceversa.
37. Tus amigos no son tus amigos. Al menos hasta que no lo diga el punto final.
38. En serio, no vas a hacer dinero de esto.
39. Si pensaste que ser bonita era la clave, te equivocas.
40. Vas a tener que estudiar de todo para contar tu historia: economía, derecho y hasta yoga.
41. Escribir duele. Y mucho.
42. Para hacer televisión hay que aprender a escribir.
43. Para hacer radio hay que aprender a escribir.
44. Para hacer un podcast hay que aprender a escribir.
45. Tienes que aprender a escribir para todo.
46. ¿No te gusta el café? Es más fácil encontrar café que rosas en el mar.
47. El mundo te parecerá lento. Irremediablemente lento.
48. Tus preguntas siempre serán incorrectas.
49. No sabes nada.
50. NO SABES NADA.
51. Siempre te criticarán.
52. Hoy escribes de espectáculos. Mañana de negocios y al rato de seguridad. Nadie sabe.
53. Tienes que aprender de todo.
54. Si quieres fama, olvídalo.
55. Aunque te digan que el pasado siempre fue mejor, sabes que no es así.
56. No necesitas sacar dieces todo el tiempo.
57. La penumbra es tu amiga. La notoriedad es buena a discreción.
58. Eres famoso como escritor de cinco minutos.
59. Vas a necesitar sentido del humor para lo que sigue.
60. Esto nunca acaba.
61. No vas a tener días de asueto.
62. Si sigues leyendo y no has entendido, te lo digo: estudia otra cosa.
63. Siempre tienes algo que contar. SIEMPRE.
64. Vas a ser muy sexy. Pero no vas a tener tiempo de atenderlo.
65. Cualquier hecho será cuestionable.
66. Dicho lo anterior, cabe resaltar que todo es relativo.
67. Hoy te aman. Mañana te odian y así sucesivamente.
68. Aprende eso, aprende aquello. Aprende siempre.
69. Siempre te vas a pasar. De todo.
70. Tu editor es tu amigo y tu primer enemigo.
71. Tu editor $%$&64Ç%1º
72. Escribes para alguien más, nunca para ti.
73. El lector es tu enemigo.
74. El lector es tu amigo.
75. El lector es todo.
76. Cuando digo “lector” es tu chamba.
77. La realidad es otra. No vas a cambiar el mundo siendo periodista.
78. Esperarás la muerte de alguien. Eso siempre es nota.
79. Eres un zopilote.
80. Este trabajo es picar piedra.
81. Vas a encontrar a personas más idiotas pero más exitosas que tú.
82. No pasa nada.
83. Vas a necesitar respirar profundo muy a menudo.
84. No acabas de decir algo y ya estás pensando en lo que sigue.
85. Vas a tener que memorizar un montón de nombres y datos inútiles.
86. Un día te apasiona algo. Mañana ya no.
87. Te vas a equivocar y te va a doler peor que un desamor.
88. ¿Por qué no me entere de eso antes?
89. Amo mi trabajo, amo mi trabajo, amo mi trabajo.
90. Entenderás que los viajes significan conocer, pero no como tú creías.
91. Te acomodarás en cualquier espacio por munúsculo que parezca.
92. La envidia de otro siempre será tu alegría.
93. Todo cambia siempre.
94. Aún estás a tiempo de cambiar de profesión.
95. Vas a necesitar más que tu buena actitud.
96. La ortografía es excelente, pero la sintaxis es valiosa.
97. Aunque digas que no, te interesa el bien común.
98. Eres el superhéroe, no necesitas ser salvado.
99. En realidad, sí.

100.               Hablarás. Dirás. Escribirás. Serás quien cuente la historia del mundo. Y por esa sonrisa valdrá la pena.